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La Noche de las Bestias fue uno de los mayores conflictos de las Dos Tierras. Originado por Draco el Nosferum quien amenazo con destruir todas las naciones de Linera, en una época donde las grandes naciones tenían poco tiempo de ser creadas.

Origen del Conflicto Editar

Todo empezó en Terrangel, la cual consiguió su gran prosperidad gracias a la orden de los poderosos Madoshi. Ellos fueron quienes, con sus poderes, dieron seguridad y luz a sus gentes. Entre ellos había quince familias de elegidos, los Quince Primeros, y aquél que los había instruido: Noa Nosferum.

Noa vivió algún tiempo en Terrangel pero, tras dejar a los Quince Primeros, partió hacia el Norte y nunca más se supo de él. Fue entonces cuando los Quince Primeros se hicieron cargo de su nación. Pero había uno más: Draco el Nosferum. Algunos creen que Draco era hijo de Noa, Lo cierto es que en realidad era su discípulo, uno muy talentoso. Aun así no era miembro de los Quince Primeros, y es posible que cambiara su nombre para sentirse mas cercano a su mentor, cuando este decidió marchar Draco quedo destrozado.

El verdadero problema surgió después, cuando Draco trató de ser nombrado líder de la orden de los Madoshi, sin pertenecer a los Quince Primeros. Fue rechazado al instante, y por ello se rebeló contra sus compañeros. A pesar de todos sus esfuerzos, fue derrotado y expulsado. Entonces, cegado por su orgullo, empezó a odiar a todo ser viviente: a su maestro, a sus antiguos compañeros, a todo. Poco tiempo después, Draco marchó en solitario por las sendas del rencor y los bosques sombríos, al abrigo de viejos dogmas de la Sierra Esmeralda. Finalmente, se refugió en los Mistrales, donde halló todo lo que necesitaba: Bestias.

El regreso de Draco Editar

Pocos años después y gracias a sus artes, el Nosferun ofuscó y manipuló a millares de criaturas y las dotó de poderes y odio, hasta reunir un gran ejército. Conseguido su objetivo, marchó hacia las Dos Tierras para devastarlas. Pero en las Dos Tierras ya había alguien esperándole: los Quince Primeros, aliados con Seaworth y las gentes de Deningrado, habían levantado un muro para detenerlos. Cuentan que la batalla fue feroz. Durante muchos días e incluso semanas la conjunción de piedras separó la extinción de la salvación. Pronto, los Quince Primeros empezaron a creer que no ganarían aquella batalla, pues el poder de las artes oscuras de Draco y sus terribles Bestias era muchísimo mayor que el de los arcos y espadas de los soldados, así como los hechizos de los Madoshi. Aquí fue donde los monumentales Denys, los desgarradores Arqueronos y las Nagas ganaron su lugar en las leyendas. Particularmente, estas últimas se hicieron famosas por sus ágiles cuerpos y atrayente aspecto. Consiguieron superar la Frontera con facilidad y sembrar la destrucción detrás de ésta. Hasta que apareció la Soberana de los Mistrales. Con su llegada todo cambió. Para desesperación de Draco, la Soberana luchó al lado de los humanos, sometiendo a la Bestias hasta que, al final, el talentoso discípulo fue derrotado y sus criaturas malignas regresaron a los bosques. En aquel momento, se hizo un pacto con los humanos y esta Frontera: el Norte y los bosques pertenecerían a las Bestias; el Sur y las llanuras a los hombres. Y, desde entonces, el pacto se mantuvo.